martes, 12 de noviembre de 2013

Libros eróticos y los adolescentes

Regreso a escribir luego de un tiempo que me tomé para crear otro blog, con fines educativos y destinado a las opiniones sobre algunos libros que leí durante estos días. Claro, no significa que este blog pueda enseñar y servirle de ayuda a quien lo necesite, pero siempre he considerado que el blog también es una herramienta útil para el área estudiantil y por ello la fomento en cualquier situación a mis alumnos.

Aprovechando que hablo sobre ellos, me referiré a una situación particular que servirá como idea inicial para este artículo. Sin embargo, creo que algunos ya lo habrán anticipado al entender el título de este post.

Finalizaba una clase de Castellano cuando una estudiante se acercó y me preguntó si podía facilitarme un libro que no conseguía. Como acostumbro regalar novelas digitales a mis alumnos, nunca me he opuesto a este tipo de peticiones, pero esta solicitud en particular me dejó sin respuesta: la estudiante (de apenas 14 años) me pedía un libro erótico que es muy famoso en la actualidad y que su mamá -que ya lo había leído antes- no le dejaba leer.

Lógicamente mi respuesta fue también similar a la de su madre. Sin embargo y para no quitarle la motivación a leer, me disponía a recomendarle otras obras cuando se acercó otra estudiante -que al parecer había oído la conversación- y le indicó que tenía no sólo el primer libro, sino la trilogía entera, por lo que se lo facilitaría sin problemas.

Luego de esta situación y también tras haber conversado con algunos alumnos más, observé que muchos habían leído estas novelas -las cuales ellos señalan como pornográficas-, pero a escondidas de sus padres y como si fuesen un tabú del cual no deben saber todos.

El gusto por lo prohibido

No evaluaré si es bueno o no que los adolescentes puedan leer este tipo de género literario. Así como es difícil analizar las decenas de argumentos en favor y en contra que debatan sobre si estos libros en realidad fomentan la lectura en los adolescentes, también existe el hecho de discernir cuán recomendable pueden ser estas obras para ellos.

Por supuesto, jamás apoyaré la opción de prohibir que lean pues pienso que la época de la Inquisición ya pertenece a otros siglos; además, algo no permitido se vuelve tentación a los ojos de los adolescentes. Siempre ayuda el consejo amable y seguro que conduzca a la lectura de novelas más apropiadas para determinados destinatarios.

Y aquí llego a un punto controversial, por el cual espero que puedan entender una realidad que existe entre algunos jóvenes. Lo explicaré mejor con otra anécdota estudiantil: 

Conversaba con un grupo de alumnos sobre las últimas novelas que llegaron al cine o la TV, cuando la charla condujo a una popular serie televisiva que es muy vista por la crudeza de sus escenas y lo interesante de su impactante trama. Además de que los estudiantes (16 o 17 años) son fanáticos de esta serie de TV, también leyeron los cinco libros que comprenden la saga. 

Lo que observé en ellos, desde un plano exterior, fue la madurez de analizar personajes, situaciones y ambientes de cada aspecto de la novela. Claro, hacían referencias a algunas escenas grotescas de violencia y otras con contenido sexual, pero todas con un buen grado de madurez ya que consideraban natural estas situaciones en la saga.

La madurez ante todo

Por esta razón escribo la presente entrada. He observado que varios estudiantes me preguntan si ya las leí o se refieren a esas novelas eróticas como necesarias para leerlas, algunos como si fuese un estatus que se debe alcanzar (especialmente entre las adolescentes). Pero al final siempre impera la madurez y la capacidad de entender lo que se desea encontrar en estas novelas.

La curiosidad es propia en los adolescentes y más cuando observan que un libro, considerado como erótico y fácil de leer, también es sencillo de conseguir (más que todo en Internet). Por lo que siempre es importante conducir de forma correcta y apropiada las motivaciones de lectura con el propósito de no desvirtuar lo que se persigue con este buen hábito.