martes, 20 de diciembre de 2016

Herramientas para promover la lectura entre los no-lectores (Parte 1)

Un dilema que se le atraviesa a todo maestro, docente, profesor de Literatura o promotor de la lectura es cómo impulsar e incentivar en este hábito a quienes aún "les cuesta" encontrarle el gusto a tomar un libro entre sus manos.



He tenido la oportunidad de toparme con decenas de situaciones, así como algunos osados argumentos, que revelan que la lectura no está entre las preferencias de algunos estudiantes. "A mí no me gusta leer, profe"; "¿qué de bueno tiene agarrar un libro, profe? Para eso veo la película?"; "Sinceramente pierde su tiempo, profe. Eso de leer no va conmigo porque estoy muy ocupado"; entre otros razonamientos similares que con mucha seguridad puedo afirmar que no sólo yo he oído sino muchos colegas del área.

Sin embargo, para no alargar esta introducción pesimista, he podido experimentar y confrontar diversas modalidades para promover la lectura, así sea en sus rasgos más radicales y hasta ortodoxos. En pocas palabras, para impulsar lo que les gusta a los adolescentes y jóvenes, hay que cambiar nuestra metodología y ser más prácticos que nuestros destinatarios.


Eso sí, este artículo puede causar escozor entre algunos colegas que aún piensan que la lectura debe ser impuesta, al igual que tomar un libre se debe exigir como una actividad académica a cumplir y con requerimientos rigurosos a seguir. También habrá aquellos que no aceptarán o verán objeciones en los postulados que propondré. Si siente que estos elementos identifican su posición, les invito que abajo escriba sus comentarios para saber en qué se debe mejorar o ampliar pues este tema genera muchas opiniones y su testimonio es valioso.


Emocionarse con un primer vistazo

Muchos cinéfilos o amantes de la pantalla grande, antes de ver una película, prefieren ver primero el trailer y la sinopsis de la misma para tener idea de lo que encontrarán en ella. Algunos pocos prefieren el deleite de contemplar el póster del filme (e incluso llevárselo). En todo caso, para ello hay un merchandising que funciona como promotor de lo que se debe exponer al público. 

Este recurso, muy bien utilizado por los publicistas y expertos en Mercadeo, también puede ser empleado en nuestra temática ya que engloba muchos elementos que se relacionan con la lectura.

• Primer ejemplo: todo libro debe tener una portada, ese elemento que a pesar de lo que afirma el famoso refrán, también es importante porque nos engancha a primera vista. La mayoría de los libros clásicos o de autores históricos siempre muestran una portada muy sobria y con elegantes letras grandes pues su nombre y el contenido del libro ya les coloca en una posición distinta (o elevada). 

Sin embargo, también están los autores que deben hacerse un espacio entre los gustos de los muchísimos lectores, por no agregar los gustos de cada uno; ¿qué se debe hacer en este caso? Sencillo, llamar la atención del lector; ¿el método? Una portada que atraiga.

Muchos escritores noveles o independientes recurren a diseñadores gráficos para ello, mientras que las editoriales ya cuentan con profesionales especializados. El objetivo es captar la mirada de cualquier persona cuando se pasea por una librería y así cumplir el primer paso: que el lector tome el libro en sus manos (lo cual en nuestro tema de no-lectores, ya es un gigantesco paso lunar).


Portadas de libros dirigidos a lectoras juveniles y adolescentes.
La única objeción posible a este ejemplo es que "la portada nos engañe". Se podría topar nuestro no-lector con la desagradable situación de un libro que no satisfizo sus expectativas y realmente "no valía la pena leerlo". Aquí se recomienda el acertado refrán: "hay muchos peces en el océano". Después de todo, es algo inevitable en experimentar como lector.

• Segundo ejemplo: En una ocasión, un estudiante me preguntó de qué se trataba un libro que me había visto. Le expliqué que "El misterio del cuarto amarillo" es una novela policíaca sobre un crimen que ocurrió en un cuarto amarillo; allí una mujer sufrió un intento de asesinato. La habitación tenía la puerta cerrada y la ventana enrejada, por lo que el novio y el padre de la víctima no podían entrar; luego de romper la puerta se percataron que todo el cuarto estaba destrozado, señal de que hubo un fuerte enfrentamiento, así como la huella de una mano ensangrentada en la pared; la mujer estaba en el suelo, inconsciente y con marcas de estrangulamiento. Pero lo más importante es que el asesino no estaba ahí, como si se hubiese esfumado.

La mirada de atención de este alumno, así como las de otros que se acercaron (y supongo que la de usted también al leer el párrafo anterior) fue la expresión de encantamiento mágico que algunos tuvieron al ver algo asombroso o que los fascinó.

Frecuentemente les enseño a mis estudiantes a leer las sinopsis de los libros que ven en las librerías o bibliotecas. Es lo más cercano a mostrarnos en el contenido de estos y hay que aprovechar este recurso, pues a muchos les encanta lo que encontrarán si exploran sus páginas.


No dejes que otro te lo cuente

Comentaré una estrategia educativa que aplico como actividad evaluativa y que ha rendido buenos frutos entre mis estudiantes.

Oír la palabra "exposición" en boca de un profesor puede ser angustiante para algunos, reconfortante para otros y trivial para unos cuantos. Sin embargo, la exposición es mucho más que pararse frente a un público y hablar sobre un tema en cuestión: exige desde oratoria, dominio del tema, investigación previa, recursos gráficos o audiovisuales, entre otros elementos.

Me gusta utilizar esta técnica de evaluación y más en lo relativo a la lectura. He aquí la propuesta que he aplicado en mi planificación educativa y espero que ustedes puedan aplicarla, mejorarla o ampliarla.

Esta metodología consiste en un plan de lectura a mediano plazo (tres meses) y que se puede ejecutar con la cooperación de todos los estudiantes. Si es posible, crear un círculo de estudiantes lectores (entre aficionados y expertos) para ayudar en la organización y otros detalles que más adelante explicaré.

• Primer paso: Se debe crear una lista bibliográfica extensa de novelas que deberán ser leídas por los destinatarios. Es bueno buscar sugerencias, referencias y opiniones de los mismos estudiantes para adicionar títulos a la lista, además de enfocarlas en las edades de ellos. También es recomendable visitar las bibliotecas públicas más cercanas o inclusive la biblioteca escolar, así se puede enseñar sobre el uso e importancia de estos recintos. 

Para facilitar esta labor, yo les presento a todos una muestra de las novelas según su género y así puedan elegir basados en sus gustos. Siempre les pido que elijan tres o cuatro novelas pues puede ocurrir que la obra seleccionada no sea agradable, por lo que se debe escoger otra para evitar que pierda tiempo en ello.

• Segundo paso: Además de instruirles sobre los puntos a investigar y que luego expondrán, se les orienta sobre cómo leer una novela; se recomienda ofrecer consejos y técnicas sobre ello, ya que para algunos será su primera vez.

Es importante mostrarle al estudiante que la novela es solo un cuento largo, muy bien elaborado y con más personajes y ambientes (siempre enseño antes las diferencias entre cuento y novela para que las puedan distinguir). Luego de que haya tomado confianza con la lectura, él mismo pondrá su ritmo según la apreciación que tenga de la obra: si es muy emocionante y atrayente, la leerá "de un solo golpe".

• Tercer paso: En esta etapa se requiere la ayuda de todos y la cooperación entre todos. Como las exposiciones serán individuales (me gusta que cada uno lea una novela distinta y no se repita alguna), se organiza un cronograma para que cada estudiante tenga la fecha y hora de su presentación. Es bueno oír sugerencias de ellos para esta fase pues es la que más tensión les genera. 

El beneficio que obtienen de ello es responsabilidad en su deber académico, así como el cumplimiento de los indicadores requeridos. En pocas palabras: "sé cuándo expondré mi novela, por lo que debo preparar todo para ese día".

• Cuarto paso: La exposición de cada novela es la última etapa y como tal, debe ser presentada con la importancia que tiene. Como expliqué antes de presentar este plan de lectura, me gusta contar con un círculo de lectores pues ellos pueden cumplir el papel de evaluadores de las exposiciones de sus compañeros; ¿la exigencia? Ya han leído la novela que se expondrá. 

Así que con un buen sitio para las presentaciones, además de un panel de estudiantes para evaluar y los expositores preparados con las novelas que escogieron, se promueve la lectura entre todos y en un ambiente agradable. 




Como consejo para ofrecer a los expositores: jamás cuenten el final o los momentos más importantes de la novela. Eso sería spoiler, así que no dejes que otro te lo cuente. 


"No tengo tiempo, profesor"

Un estudiante reacio a la lectura, me confesó su motivo: "Profe, ¿en qué momento puedo leer si también tengo que a mi papá en su negocio, ponerme a estudiar y cumplir con el equipo? Apenas tengo tiempo para mí".

Esta pregunta no es la única que me han hecho y revela mucho sobre las capacidades de la vida estudiantil. Sin embargo, como promotor de la lectura tampoco se puede imponer ésta para un cumplimiento académico; es similar a comer un filé frío de hígado encebollado: sabes que otorga beneficios para tu cuerpo, pero también es desagradable al gusto.

En el próximo artículo explicaré otros elementos que pueden motivar a la lectura y no necesariamente a través de la lectura directa de un cuento o una novela.